TU JUVENTUD Y MI VEJEZ
Todo tiene un tiempo para ser y dejar de ser
Todo a su tiempo cambia en este mundo
Si ayer vi el campo reverdecer
Hoy, veo como cambia de color
Los árboles, de las hojas de se desnudan,
Unas quedan sepultadas!
Y otras el viento las arroja,
Donde jamás puedan volver.
Así como la noche muere al llegar la aurora
Igual se pierde tu niñez, al llegar tu adolescencia
Donde poco a poco llegará tu madurez
Lo mismo pasa en el jardín florido,
Cuando el otoño llega
Va perdiendo el aroma y su color
Entrando el invierno,
Las plantas débiles mueren de frío
Porque les hace falta el calor
“DIOS”, todo perdona
El tiempo nada te puede perdonar,
Mírame a mí, ¡Se lleva tu juventud y valentía!
¡Dame tu mano hijo mío!
Juntos caminemos como antes
Como cuando eras un niño
Tú cuando algo querías corrías a mis brazos
Dame la fuerza, que mi vida necesita
Tú, con tu juventud y tenacidad
Puedes mas que yo con mi vejes,
La impotencia en la vejes, es la imprudencia.
Si hoy me vez llorando como un niño,
Por favor, de mi no te rías
Es que a llegado mi vejes
¡Y con ella mi cobardía!
Si vez que estoy sucio, despeinado
Y desinteresado por la vida
No creas que es porque ya no quiera vivir
Maricela G, Cerón
Te equivocas hijo mío
Es porque ya no le doy importancia
A las cosas y costumbres, como antes lo hacia
Ten paciencia de mi, hijo mío,
Como antes contigo yo lo hacia
Si vez que mis pasos ya no son firmes
No me empujes, para yo caer al abismo
Donde mi carne se desgarre
Y mis huesos viejos se rompan
Dame la mano, para sentirme seguro a tu lado
Igual como tú, cuando buscabas mis brazos,
Para sentirte seguro….... y amado
Tengo miedo a la soledad
Quizás sea una imprudencia
El pedirte que en mi vejez me ayudes
Si me ofreces de comer y vez que no tengo hambre
No te molestes conmigo, será que igual que tú
No me gusta saborear lo que me das.
Sabes,… ¡También tengo antojos!
Como cuando tú eras un niño,
¡Dame con amor tu paciencia, para llegar al final!
¡Yo, nunca te di las sobras de la mesa!
¡Lo que tú comías, era el manjar que tu elegías
¡Caliente y fresco del día,… lo preparaba mamá!
Y no podía quejarme para nada.
¡Porque eras de mi amor, lo primero
Eras mi ángel bajado del cielo
Eras mi niño, lo mas puro, lo mas bueno
En mi alma, eres tú la felicidad!
No te enfades conmigo hijo mío!
Déjame esperar junto a ti el día!
Aquel día en que pueda ya descansar.
La noche extiende ya su manto
La luna y las estrellas, me miraran pasar
Deja esperar que llegue es día
en que tenga que irme para siempre a descansar
Que DIOS te llene de bendiciones
y te pague con amor y te de su gloria
por todo el amor …..y tanta bondad que me das.
Maricela G. Cerón
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